Fetichismo
22/09/2006

Fetichismo - ¿Que me vas a hacer?

- Nada que no te haya hecho mil veces.

- ¿Qué?

- No seas impaciente. ¿No te gusta que mamá te mime, que te acune entre sus muslos?

- Están muy fríos. El vinilo me quema la oreja.

- ¿Prefieres los tacones de tu ama?

- ¿Que me vas a hacer?

- Nada que no te haya hecho otras veces. Al suelo. Acuesta la cabeza de lado. Enseñame la oreja. Y no finjas. Sé que te encanta.

(Fragmento del programa “Especia Melange”. Fetichismo. Emitido en Radio 3)
Francisco_

Ariadna Gil
18/09/2006

Me enamoré de Ariadna Gil cuando vi “Amo tu cama rica”. Nunca la había visto antes. Me encantó ese aire de vecina de quien todo el mundo se enamora. Sus ojos se convertían en dos rayitas al sonreir, pero es que sus ojos siempre parecían estar riendo. Me gustó su pelo corto, nadie lo llevaba así entonces y su piel muy blanca. Yo la miraba en la pantalla del cine club, con aire de intelectual adolescente despeinado y sin afeitar. Estaba fascinado e intimidado a la vez. Es curioso como me asustan las personas que me atraen.

Supongo que hay cosas que no se olvidan fácilmente y cuando creces esperas que aparezca ella o alguien que se le parezca, con el mismo encanto y el mismo corte de pelo. Mi cabeza está llena de esas cosas y algunas veces odio retener ideas y sensaciones que ya no me sirven para nada. Así que algún día aparecerá alguien con el pelo más largo, con los ojos más grandes y con una sonrisa menos tranquilizadora y yo me quedaré quieto, supongo. No será ella y fingiré que la estoy escuchando, pensaré alguna frase ingeniosa para no ser descubierto, deseando irme a casa pronto. Después me sentaré a fumar en mi sillón giratorio roto y miraré por la ventana como se seca la ropa en las terrazas de mi barrio. Como siempre. Siempre es igual. Después no sé. Ahí termina mi visión. Lo siguiente que puedo imaginar es a mí mismo, pensando qué he hecho mal. Pero eso ya no es una visión. Me lo han dicho mil veces y lo he admitido mil veces también.

Mi amigo Oliver dice que los buenos van al cielo pero los malos se llevan a la chica más guapa. Yo no estoy muy seguro. Me encantan las chicas normalitas que explotan en secreto, en privado. No super mujeres, no personas de revista, no fotos de playboy en que la piel está tan retocada que no parece piel sino plástico o crema.

Me compré un teléfono móvil. Hoy he tirado la tarjeta a uno de esos techos de uralita de la calle Cañería Alta. Era mi forma de romper con algo. Sólo tenía un número de teléfono. Mary Jane. He pensado en cogerla cuando he vuelto a casa a las doce y media o así. Pero me he dicho. Para qué. Sólo intento vivir y dejar vivir. Como en esa canción de Paul McCartney. Seguir con mi vida, supongo.

Ella quería darme las llaves de su casa. Ella con nombres y apellidos. Pero yo no estaba seguro porque no era como en mi sueño. A veces me encantaría encontrar a alguien que no me dejase pensar, que me asfixiara con su presencia. Todo sería acción. Olores, sensaciones, tacto, perfumes y miradas que se quedan clavadas. Nada más. Yo estoy aquí y tú también. Puedes tocarme si quieres o mejor siempre que quieras. Pero he pensado demasiado. He pensado y se acabó. Ya está. Mierda. Ya está... Relájate. Ya está.
Francisco_

Ghosts'n Goblins
03/09/2006

Cuando me siento delante de la pantalla en blanco, me invade el pánico. Todo ese vacío dispuesto a recibir toda mi inseguridad. Encojo los hombros, enciendo un cigarro y me hago pequeño en mi sillón giratorio. Siempre es lo mismo, escribo sin saber qué decir, como si fuera un autómata. Pienso en la creación, en el arte, en los pintores delante de lienzos que no dicen nada. Me horroriza la idea de ser incapaz de decir cosas, creo que me sentiría mutilado.

José Luís dice que no escucho música. Creo que no es cierto. Casi siempre estoy rodeado de música pero es como si fuera la banda sonora de una vida. No presto mucha atención. Los sillones de mi habitación siempre tienen una guitarra fuera de la funda, libretas con letras de canciones, púas… esas cosas. Ahora estoy escuchando a Phoenix, un grupo que descubrió Rosa. También hay ceniceros con muchas colillas. Es una idea horrible cuando eres un poco asmático. Ya lo sé.

Cuando escribo un diario, siempre tengo la duda de si debo hablar del día que he tenido o simplemente escribir lo que me pasa por la cabeza. Nunca consigo aclararme.
Supongo que soy demasiado caótico y acabo mezclándolo todo. Nunca he sido capaz de separar las cosas. No podría separar el trabajo del amor ni nada por el estilo. Me encanta la gente metódica. Es tan curiosa. Yo no podría separar la música de la amistad. No soy así. No puedo tocar si no me cae bien el otro guitarrista o quien sea.

Es raro, hace tiempo que no me siento parte de un grupo. Hablo con todos, casi siempre de música, pero no tengo la sensación de urgencia a la hora de escribir canciones o ensayar o lo que sea. Es como si nos hubiésemos hecho grandes de repente. Grandes y más dignos. No me gusta eso. No me importa crecer pero es triste dejar cosas que te gustan en el camino. Últimamente casi no coincidimos. Veo mucho a José Luís. Hablamos casi todos los días y a veces terminamos el día tirados en la playa, hablando y proyectando cosas. Pero ya no escucho su Vox, siempre a toda ostia.
Nunca he comprendido a la gente que se quiere pero nunca se ve. No sé bien como explicarlo. Si juntásemos las ganas de todos, seríamos un pequeño generador eléctrico pero tengo la sensación de que Duplex es más pasado que futuro, al menos en nuestras cabezas. Los veranos son cada vez más largos, como cuando éramos críos. Tres meses sin vernos, sin volver a clase.
Cuando tengo un rato me siento aquí y juego a las máquinas antiguas. La Mame. Me encanta. Ya no cuesta dinero y casi siempre tengo vidas infinitas, pero hecho de menos algunas cosas. La sensación de ya está. Se ha acabado. No puedo seguir dando golpes a los botones de la máquina de naves. Tengo que volver a casa. Cada cosa tiene su momento. Yo siempre mezclo todo. Eso ya lo he dicho. Mi amigo Javi toca como nadie la música del Tetris. Me encanta asociar cosas distintas. Habría que mezclar todo más. Si nadie quiere volver a tocar conmigo, haré un grupo con Javi, cuando vuelva de Londres. Si él quiere. Bueno. Qué coño. Tocaremos jazz y nuevo flamenco loco. Algún día.
Francisco_

Ciempies
20/08/2006

En verano todo se vuelve lánguido. Tú me pides que escriba y eso hago. Jamás pensé que volvería a hacerlo.

Tengo demasiadas cosas que decir pero muy pocas ganas de enseñar nada al mundo. No sabría por donde empezar. A veces, cuando las ideas se transforman en palabras, pierden toda la magia. Hablo sobre qué pienso y al decirlo suena tonto y sin sentido. Me conforta pensar que solo mis amigos leerán mis cosas. Aún así, sigo sintiendo pudor.

Estos días de finales de verano están siendo muy extraños. Esta tarde he estado en la playa. Un sitio que no conocía, cerca de Cala Blanca, en Cope. Me gustan los viajes cortos. El tiempo justo para desconectar y volver a casa. Al final de la tarde, el agua estaba increíble, llena de todo ese sol de agosto. Un mar gris, como de otoño. José Luís no paraba de decirme lo mucho que le gustaba el paisaje. Todo era agua y cielo. Hemos decidido saltar desde una roca, muy cerca de la orilla, como los niños. No he sido muy valiente. Me ha costado bastante. Siento decirlo. Recuerdo que miraba hacia abajo y el mar se me venía encima. Se acercaba muy deprisa. Unos tres metros de aire que se esfumaban. He dado un paso y todo se ha vuelto de colores verdes y azules, bajo el agua, como en estos ordenadores antiguos. Los Spectrum. Me encantaba mi Amstrad. A veces lo echo de menos.

Fuera del agua temblábamos de frío. Rosa tenía los labios morados, envuelta en su toalla. Yo fumaba y miraba como los niños saltaban desde la roca.

En verano me gusta dejarme llevar en coches a cualquier parte. Miro toda esa tierra quemada a través del cristal y mientras intento que estés tranquila me llevan los demonios a mi.

Estoy oyendo a Spiritualized. Broken heart del ladies and gentleman. Una canción perfecta para cuando llegue el fin del mundo.

Y aquí, en medio de todo, sintiendo dos polos opuestos, trato de vivir mi vida entre árboles y aviones. (Entre árboles y aviones. La huerta Atómica –un relato de anticipación-. M. Ríos)
Francisco_

Sobre gustos
08/05/2006

Mi amigo Alejandro quiere escribir un libro sobre gustos. Lleva años diciéndomelo. ¿De verdad no hay nada escrito sobre eso?

Me encantaría conocer a qué saben algunas personas. Ya sé que es imposible. No puedo andar besando a todo el mundo, pero estaría bien. Las mujeres que me gustan deberían saber a fresa. Creo que nadie conseguiría separarme de alguien con ese sabor. Intentaría prolongar los abrazos todo lo que pudiese. Aunque, en ocasiones una mirada fría o un “piérdete” pueden ser muy efectivos.

Me gusta la belleza extraña, lo raro y lo poco habitual. A veces, cuando me pongo enfermo escucho a Sonic Youth. Ya sé que no soy original pero me gusta cerrar los ojos y notar como surgen melodías a partir del ruido, como suenan zumbidos y se convierten en música. Me gusta como surge el orden a partir del caos.

Me intimidan las mujeres despampanantes y neumáticas. No consigo olvidarme de su cuerpo cuando hablo con ellas. Es como si dejaran de ser personas para mí, como si los labios fueran más importantes que las palabras. No me gusta eso. Prefiero a las personas que pasan desapercibas. Me resulta más sencillo mirarlas y escucharlas.

Me atrae la belleza de la normalidad. Es la rebelión en mi cabeza de las chicas con aparato dental, con pecas y con esa mirada distante que dan las gafas.

Esto no va bien. Intentaba hablar sobre gustos y he acabado hablando sobre lo que me gusta a mí.

Da igual lo que te guste, siempre habrá alguien que piense lo contrario. Siempre. Odio los recogidos que se hacen algunas mujeres en las peluquerías. Es curioso. A ellas les cuesta una pasta pero a mi me dan ganas de meterles bolígrafos y chupa chups en el pelo. Intento adornar los peinados y conseguir que sus cabezas parezcan floreros de los que salen plantas de colores. Ya sé que no tiene mucho sentido, pero las cosas que me gustan casi nunca lo tienen.

Nunca he entendido las modas y esas cosas que este año están bien pero al año siguiente no. Pantalones de campana, coletas, crestas, piercings, polos rosas. La gente se ve ridícula en las fotos viejas, tratando de estar siempre a la última. Odio la modernidad. Supongo que a nadie le gustan mis vaqueros viejos y esta camisa azul de cuadros. Me da igual.

Personas. Personas. Las mujeres son personas. Voy a escribir eso mil veces. Quizá así consiga tener amigas.


Francisco_

Clase de buceo
29/01/2006

Me da mucho pudor hablar sobre mí mismo. Nunca sé qué decir y me quedo parado mucho tiempo pensando frases e ideas.
Esta mañana me he levantado cruzado. Tenía la sensación de que algo no iba bien y la cabeza me daba vueltas. He ido al salón y he dicho buenos lo más amablemente posible cuando en realidad quería decir: dejadme en paz. Supongo que lo que pienso y lo que digo es muy distinto. Ya puedo participar en Gran Hermano.
Me gusta la rutina porque las cosas más interesantes vienen sin planearlas. Me joden estos días de fiesta salvaje. Todo el mundo sonríe y no sé por qué.
He salido a pasear. Iba andando muy deprisa. Debía ser el único que corría por la calle. En los pueblos las cosas van despacio pero yo intento hacer muchas cosas a la vez para no tener una sensación de vacío. Ya sé que es una locura pero no soy la persona más lógica del mundo.
Todas las tardes me siento delante del ordenador. Hacer música me relaja. Le doy mil vueltas a las bases que no sé si escuchará alguien. Mis amigos están aburridos de mí. Han oído mil versiones diferentes de las mismas canciones.
Quizá debería concentrarme en no hacer nada. Simplemente cerrar los ojos y sentirme bien independientemente de lo que haga, de lo que quiera o lo que sea.
Esto es lo primero que escribo para este diario. Me gusta escribir esto. Es como lanzar al aire muchas frases dentro de una botella. Yo estoy sentado aquí y no tengo nada gracioso que decir. Odio la navidad. Soy como uno de esos malos de cuento. Escucho música electrónica y desde mi ventana se ve el mar.
Francisco_

Elsa Pataky
26/12/2005

Anoche soñé con Elsa Pataky, como un adolescente en celo. No voy a decir hicimos porque soy un caballero. Fue bonito porque es de esas cosas que no van a suceder nunca.
Mi chica ocasional… Me encanta.
Francisco_

Dawn Landes y yo
20/12/2005

Me encantan las chicas que tocan en los grupos. Me encantan sus voces y ese rollo Punk cuando tocan la guitarra. Siempre trato de conocerlas cuando coincido con ellas pero nunca sé que decir. Supongo que parezco un tío raro tratando de entablar conversación y quedándome callado al poco rato. Me encanta ese video de P.J. Harvey con Nick Cave donde bailan muy juntos e improvisan un beso. A veces las cosas podrían ser un poco más sencillas, más amables. Las chicas que sonorizan deberían tener más tiempo y bailar detrás del escenario mientras suena la música. Sería bonito.
Si yo fuera más razonable hablaría sobre la paz mundial o sobre el hambre en el mundo. Pero tengo una mente dispersa y cuando estoy triste pienso en las chicas que tocan la guitarra y ponen caras raras cuando intentan que les suene el FA. Ya sé que es pueril pero me sobran profesionales en el mundo y me falta quien me provoque una sonrisa. Escucha a Dawn Landes. Me gusta su voz. Muy sexy. No hace falta saber qué dice. Tan sólo se trata de escuchar sonidos, timbres de voz e imaginar colores.
Francisco_

La mejor hora para dormir
30/11/2005

Algunas veces, cuando se hace de noche me transformo en una dinamo humana. Se pasa el cansancio y los ojos se me abren como grandes esferas. Me cargo de electricidad y se me pegan al cuerpo todos los papelillos que se quedan en la mesa cuando arrancas las hojas. Veo pasar las horas delante del ordenador y la cama me parece un lugar frío y extraño. No quiero ir a dormir, a pesar de que duelan los ojos. Es como si aún tuviera algo que hacer, como si fuera pronto para soñar. No se oye a nadie en la calle y yo no quiero estar sólo ni triste.
Mi habitación está muy desordenada. Me recuerda a una canción de Antonio Vega y eso me gusta. No tengo nada que decir, tan sólo hago tiempo hasta que amanezca. Me gusta abrir las ventanas en invierno y que entre un poco de lluvia en la habitación. Empieza a hacer frío y no me siento capaz de decir nada coherente. Sólo quería escribir un rato. Algo loco. Mezclar palabras sin sentido y hacer recetas de ideas.
Mañana estaré dormido cuando amanezca. Mejor. Es la hora en que más se disfruta el sueño.
Francisco_

Domingo por la mañana
21/11/2005

Un domingo por la mañana me despierto. Mucho después de que haya amanecido abro los ojos. Observo mi bonita resaca, como un gran paquete el día de reyes, envuelta en papel de regalo de muchos colores. Entonces pienso, ya no voy a hacerlo más. No me gusta, me quedaré en casa leyendo o viendo películas; pero cambio de opinión a todas horas y a veces me gusta sentir el humo de los bares.
Me miro al espejo. Me falta el aire. Tengo que dejar de fumar. Mi cabeza funciona con espasmos desordenados, ideas sueltas que me condicionan. Nunca sé como será mi humor después de desayunar.
Últimamente no puedo escribir nada, ni música ni letras. Nada. Es una gran sequía y no sé cuando volverá a llover. No quiero decir las cosas que ya he dicho antes. No quiero escribir canciones que ya han sido escritas. No se. No quiero pasarme la vida persiguiendo la canción perfecta o repitiendo fórmulas o estribillos para hacer sonreír a alguien. Creo que por eso he dejado de componer. No sé a dónde ir.
Quiero dejar el humor sarcástico. Es una forma como otra cualquiera de empezar una nueva vida… No sé. Creo que el próximo fin de semana me quedaré en casa. Así ahorraré algo de dinero en alcohol y aspirinas.
Francisco_

Tareas
29/06/2005

Tareas para este verano: leer algunos libros de sociología y antropología, fortalecer el cuello y la espalda, hojear hasta donde pueda un libro para aumentar la memoria, escribir por fin un soneto, releer Rojo y Negro, escribir un par de canciones en secreto.
Josele_